MOMENTO 3 – EXPRESIONES CULTURALES Y
CONVIVENCIA
POR:
ADRIANA MARÍA GÓMEZ
ALEXANDER BASABE
HEYNER ALONSO GARRO
YEIZON CORREA
LUIS FERNANDO HERRERA
CONVIVENCIA Y EXPRESIONES CULTURALES
GRUPO: 207014_11
PRESENTADO A
DIANA MARCELA PINTO
UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA
UNAD
ESCUELA DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
07 DE NOVIEMBRE DE 2015
Convivencia armónica,
concertada y consensuada.
La Sana Convivencia es definida como
la coexistencia física y pacífica entre personas o grupos que comparten un
espacio geográfico, es por ende la vida en común y en completa armonía que se
haya en la concordancia de los miembros de un conglomerado que comparten de
forma permanente un mismo espacio físico y en el cual convergen diferentes
culturas.
Por lo tanto vivir en compañía de
otros debe ser acompañado de la coexistencia armónica y pacifica, para que esto
sea una realidad posible deben darse algunos valores que ayuden a armonizar
dicha coexistencia, como son el respeto por las diferencias y por el otro, así
como la tolerancia y la solidaridad como instrumentos de cohesión. Lo anterior
no implica que se eliminen las diferencias, sino, por el contrario que esas
diferencias y pluriculturalidad deben existir y coexistir para que sea desde
allí, desde la diversidad donde surja la sana convivencia como expresión pura
de tolerancia pacifica que debe primar por sobre todas las diferencias que se
hayan inmersas al interior de cualquier sociedad.
Es la forma de
convivencia pacífica que debe existir un una sociedad, grupo, familia no
importando la diferencia de pensamiento, color, etnia, creencias religiosas y/o
estrato socio económico; por el
contrario es aprender de las diferencias, de las demás personas para ser mejores
seres humanos, donde los valores, el respeto por el otro sean lo más
importante; la convivencia requiere altos gados de aceptación de sí mismo y por
las costumbres de las demás personas. Es compartir con las personas el espacio
físico, donde se ayudan mutuamente, la inter culturaridad debe enseñar nuevas
formas de enfrentar la vida, es la interrelación de lo cultural, la expresión
de cultura y de la sana convivencia donde las diferencias se manejen de forma
concertada y pacifica; es con el ejemplo donde construiremos el futuro de las
futuras generaciones.
Debemos proteger
nuestra cultura y nuestro espacio físico,
en ella está plasmada la verdadera esencia de los seres que hoy pensamos
en un proyecto de vida, para surgir y evolucionar en un mundo de diferencias
culturales, sociales, raciales, económicas, religiosas e ideológicas, donde prime el ser humano por
encima de todas las cosas del universo, globalizando una cultura de los
valores, del respeto por la vida, la herencia cultural y social que nos acompañan
hace miles de años, saber que hay que
cuidar respetar los demás seres y especies de esta forma aportaremos a que
nuestra sociedad se encamine hacia una sana convivencia donde todo se maneje
por medio de la concertación.
La convivencia como
forma de saber convivir en compañía de otros y hacer parte de un entorno
social, debe de tener unas bases fundamentadas en la aceptación y el respeto
por el entorno que nos rodea, con el fin de generar una mejor calidad de vida;
para lograr estos objetivos es necesario aprender a convivir mediante un aprendizaje
que inicia con los niños, desde la familia, los vecinos, y el colegio, con
normas que regulan nuestras relaciones sociales. Cuando el problema ya está
vigente, lo que se puede hacer es tratar de aplicar estrategias para cambiar
las conductas o hábitos que generan un mal ambiente, esto se puede hacer
aplicando la teoría del conductismo, donde el ser humano se le puede imprimir
datos y realidades de acuerdo al
comportamiento que se quiere cambiar o inculcar.
Cuando se inicia la
fase de vida, se puede ver como los niños son egoístas y piensan solamente en
ellos, pero cuando van compartiendo con otros similares y con la educación de
sus padres y profesores, ellos van aprendiendo los comportamientos de seres
sociales, que les facilitan adaptarse y
aceptar el entorno donde se encuentran.
Para generar una
buena convivencia se debe iniciar por aceptar que lo que somos se lo debemos a
la existencia de otros seres humanos, que la conciencia del Yo sólo puede
tenerse a partir de la existencia del Otro, donde cada persona se define a sí
misma.
En la vida del ser
humana la interacción y socialización con el otro forma una estructura socio
pedagógico y educativo que trasciende en la psiquis del ser como una
configuración que permite un equilibrio físico y mental fundamental para su
desenvolvimiento en su vida profesional y personal. Esta, también llamada sana
convivencia permite que el ser humano funde su posibilidad de convertirse en un
ser capaz de aceptarse y respetarse a sí mismo y al otro,
a tratarse como iguales lo cual asegura que a los que de eta forma
crecen, serán seres humanos bien integrados de forma social, espiritual y
físicamente.
La sana convivencia existe
solamente donde se da espacio para el respeto por el uno y el otro, pero cuando
existe la ausencia de la presencia del otro, se ve reducida la posibilidad de que
existan encuentros de diálogo que formen mi pensamiento con lo que el otro
posee para el bien de una sociedad. Esto es un proceso continuo educativo que
es recíproco, es como una transformación de tejidos sociales que dan coherencia
a unas estructuras que conforman el espacio y tiempo en el que convivimos en el
diario vivir de nuestra existencia.
Para llegar a generar
una convivencia armónica se hace necesario implementar una serie de acciones que van desde un cambio en los
paradigmas educativos y en la implementación de las políticas educativas, que
lleven a una verdadera formación y desarrollo culturales, en busca de la
interiorización de los conceptos de equidad, en cuanto a oportunidades,
derechos, deberes y libertades, y de multi culturidad, teniendo en cuenta no
solamente la parte artística o patrimonial, sino toda la extensión del término,
las maneras de pensar, de actuar, de trabajar, de expresarse, y en general, de
vivir con el respeto hacia las diferencias.
Creo que no estaría
de más, decir que para que todo ello se de, es necesario alejarse de la
retórica y acercarse a la praxis, porque muchos conocemos los conceptos, pero
no los ponemos en práctica, consciente o inconscientemente.
Se puede concluir que
la sana convivencia es un proceso de aprendizaje constante de la misma y se
inicia desde el hogar en la primera infancia, donde las niñas y los niños deben
aprender valore que le servirán para el resto de su vida, valores como saludar,
dar las gracias, compartir, respetar las diferencias, etc., solo se aprenden en
esta etapa de la vida, en la edad escolar las niñas y niños adquieren unos
conocimientos que aunados a los valores aprendidos en el hogar tendrán que
redundar en que las personas que tengan la fortuna de recibir y aprender estos
valores y conocimientos practiquen La
Sana Convivencia por el resto de sus vidas en cualquier entorno en el que
se encuentren inmersos.
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